Los Paisajes

   

Ojos Negros trata sobre el florecimiento emocional de la protagonista y a modo de metáfora visual, los cambios que sufre Paula transcurren parejos a los cambios de las estaciones. Otoño, invierno y primavera suceden de manera breve en la ciudad, pero es en verano cuando los paisajes adquieren vital importancia. En esta estación el tiempo se dilata, ocupando todo el largometraje, y el paisaje turolense con sus amplios campos llanos ayudarán a generar una sensación de asfixia y de calor aplastante que refuerza las vivencias de Paula en el pueblo.

El uso del paisaje como elemento principal de la puesta en escena de Ojos Negros va unido a la infancia, a los orígenes y a lo primitivo, lo cual contrasta con el interior de la casa que describe una atmósfera viciada, oscura y decadente haciendo referencia al mundo adulto.

El pueblo de Ojos Negros está rodeado de un panorama semidesértico donde se combinan los ondulantes campos de trigo y las minas de hierro rojizas y escarpadas. Es en estos exteriores vastos donde la sensación de aislamiento es mayor y donde las vivencias de los personajes se representan crudamente. Por ello, el paisaje no actuará como un mero marco contextual sino como un personaje más de la película donde figura y fondo se necesitan e interaccionan a la par.

 

+

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *