· Referentes ·

 

Mes petites amoreuses (Jean Eustache, 1974)

Por cómo se trata el tema del despertar sexual y por el contraste entre el pueblo y la ciudad.

El sur (Víctor Erice, 1983)

Por su tratamiento de la luz en los interiores, por la escritura basada en pequeños detalles y gestos, y por el drama familiar que la niña empieza a comprender al madurar.

 

Cría Cuervos (Carlos Saura, 1975)

Porque la casa es asfixiante debido a la presencia de la muerte, por el uso de los colores, y por las relaciones de su protagonista con su tía y su abuela.

Quatre aventures de Reinette et Mirabelle: L’heure bleue (Eric Rohmer, 1986)

Por la inmediatez de la amistad entre las dos protagonistas, que surge en medio de la naturaleza tras una noche que pasan juntas para contemplar la hora azul.

La ciénaga (Lucrecia Martel, 2001) Por el calor sofocante que atraviesa toda la película y la contradicción entre el mundo de los adultos (podrido, cenagoso y lleno de secretos), con el de las adolescentes (inmediato, sexualizado y violento).

Los Paisajes

   

Ojos Negros trata sobre el florecimiento emocional de la protagonista y a modo de metáfora visual, los cambios que sufre Paula transcurren parejos a los cambios de las estaciones. Otoño, invierno y primavera suceden de manera breve en la ciudad, pero es en verano cuando los paisajes adquieren vital importancia. En esta estación el tiempo se dilata, ocupando todo el largometraje, y el paisaje turolense con sus amplios campos llanos ayudarán a generar una sensación de asfixia y de calor aplastante que refuerza las vivencias de Paula en el pueblo.

El uso del paisaje como elemento principal de la puesta en escena de Ojos Negros va unido a la infancia, a los orígenes y a lo primitivo, lo cual contrasta con el interior de la casa que describe una atmósfera viciada, oscura y decadente haciendo referencia al mundo adulto.

El pueblo de Ojos Negros está rodeado de un panorama semidesértico donde se combinan los ondulantes campos de trigo y las minas de hierro rojizas y escarpadas. Es en estos exteriores vastos donde la sensación de aislamiento es mayor y donde las vivencias de los personajes se representan crudamente. Por ello, el paisaje no actuará como un mero marco contextual sino como un personaje más de la película donde figura y fondo se necesitan e interaccionan a la par.

 

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