Prólogo

Ojos Negros trata de plasmar una vivencia concreta: el momento en el que, al crecer, adquieres consciencia del tiempo. Consciencia de que no sólo existe el presente, sino que también hay un futuro y que, por ende, hay un fin. Es el momento de aceptación de los ciclos vitales, de las amistades que vienen y van, de las personas que nacen y mueren. Para nosotros es en el paso de la infancia a la edad madura donde comienza a aflorar esta conciencia, dándose inicio a un aprendizaje que nos acompañará durante toda la vida. Se trata de un proceso individual, único para cada persona,  pero universal a un tiempo, común a todos nosotros. Es por ello que sentimos la necesidad de plasmar nuestras propias experiencias en esta película, configurando la escritura del guión como un trabajo orgánico, basado en la mezcla de nuestras vivencias y sensaciones. Sólo así, partiendo de algo que nos pertenece, podremos crear una historia con verdad. Y esta es la única forma de conseguir lo que cualquier película pretende: hablar a cada espectador sobre sí mismo.

Dualidades y ciclos se combinan constantemente a lo largo del film. El mundo de los niños y el de los adultos protagonizan la dicotomía fundamental, siendo el primero un espacio para la inmediatez y lo primario, en constante lucha con la hostilidad y frialdad del segundo. También son dos los espacios principales: la ciudad y el pueblo. Es en el entorno rural, relacionado con las pulsiones, la violencia latente y el instinto, donde Paula experimentará su maduración. Cinco son los capítulos: otoño, invierno, primavera, verano y, nuevamente, otoño. El paso de las estaciones y el cierre del año al final de la película remiten a una idea central de la misma: la conciencia del paso del tiempo, y éste como ciclo. Como las estaciones cuando vuelven, Paula sigue igual al final de la historia; sin embargo, algo en ella ha cambiado.

La película comenzó su andadura en mayo de 2016 como proyecto final de carrera de cuatro estudiantes de cine: Iván Alarcón, Ivet Castelo, Sandra García y Marta Lallana. El entusiasmo por una idea que nos toca muy de cerca y que llevábamos tiempo queriendo contar, sumado a la amistad que nos une desde hace cuatro años y a un compromiso definitivo con el cine, nos impulsan desde entonces a trabajar sin descanso en este proyecto de largometraje.

Lo que nos define

 

Universalidad: la pérdida de la inocencia y el cambio interno que ocurre durante el paso de la infancia a la adolescencia es un tema universal con el que todo el mundo se puede sentir identificado.

Originalidad: pese a que la llegada de la madurez es un tema colectivo, encontramos que rara vez se ha visto retratado cinematográficamente desde el punto de vista femenino.

Juventud: el film Ojos Negros constituirá nuestra ópera prima. Es por ello que la afrontamos con un gran entusiasmo y tenemos una mirada fresca y nueva que aportar.

Cineastas posibilistas: creemos que tener un presupuesto ajustado no siempre supone una limitación. Nuestra intención es demostrar a la industria que es posible realizar películas de calidad de una manera diferente.

Romper la minoría: el sector cinematográfico está dominado por figuras masculinas y cada vez resulta más presente la búsqueda de directoras para conseguir una industria igualitaria.

Verkami

La Película

“Paula, una chica de 13 años, comienza a sufrir complicaciones en sus relaciones familiares y amistosas. Debido a la enfermedad de su abuela, a quien apenas conoce, se traslada a Ojos Negros para pasar el verano con ella. Allí conoce a Alicia, una chica de su edad que también veranea en el pueblo. Juntas se aventurarán en el mundo adulto a lo largo de un verano asfixiante que no termina nunca.”

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Ojos Negros trata de plasmar una vivencia concreta: el momento en el que, al crecer, adquieres consciencia del tiempo. Consciencia de que no sólo existe el presente, sino que también hay un futuro y que, por ende, hay un fin. Es el momento de aceptación de los ciclos vitales, de las amistades que vienen y van, de las personas que nacen y mueren. Para nosotros es en el paso de la infancia a la edad madura donde comienza a aflorar esta conciencia, dándose inicio a un aprendizaje que nos acompañará durante toda la vida. Se trata de un proceso individual, único para cada persona,  pero universal a un tiempo, común a todos nosotros. Es por ello que sentimos la necesidad de plasmar nuestras propias experiencias en esta película, configurando la escritura del guión como un trabajo orgánico, basado en la mezcla de nuestras vivencias y sensaciones. Sólo así, partiendo de algo que nos pertenece, podremos crear una historia con verdad. Y esta es la única forma de conseguir lo que cualquier película pretende: hablar a cada espectador sobre sí mismo.

Dualidades y ciclos se combinan constantemente a lo largo del film. El mundo de los niños y el de los adultos protagonizan la dicotomía fundamental, siendo el primero un espacio para la inmediatez y lo primario, en constante lucha con la hostilidad y frialdad del segundo. También son dos los espacios principales: la ciudad y el pueblo. Es en el entorno rural, relacionado con las pulsiones, la violencia latente y el instinto, donde Paula experimentará su maduración. Cinco son los capítulos: otoño, invierno, primavera, verano y, nuevamente, otoño. El paso de las estaciones y el cierre del año al final de la película remiten a una idea central de la misma: la conciencia del paso del tiempo, y éste como ciclo. Como las estaciones cuando vuelven, Paula sigue igual al final de la historia; sin embargo, algo en ella ha cambiado.

La película comenzó su andadura en mayo de 2016 como proyecto final de carrera de cuatro estudiantes de cine: Iván Alarcón, Ivet Castelo, Sandra García y Marta Lallana. El entusiasmo por una idea que nos toca muy de cerca y que llevábamos tiempo queriendo contar, sumado a la amistad que nos une desde hace cuatro años y a un compromiso definitivo con el cine, nos impulsan desde entonces a trabajar sin descanso en este proyecto de largometraje.

Lo que nos define

 

Universalidad: la pérdida de la inocencia y el cambio interno que ocurre durante el paso de la infancia a la adolescencia es un tema universal con el que todo el mundo se puede sentir identificado.

Originalidad: pese a que la llegada de la madurez es un tema colectivo, encontramos que rara vez se ha visto retratado cinematográficamente desde el punto de vista femenino.

Juventud: el film Ojos Negros constituirá nuestra ópera prima. Es por ello que la afrontamos con un gran entusiasmo y tenemos una mirada fresca y nueva que aportar.

Cineastas posibilistas: creemos que tener un presupuesto ajustado no siempre supone una limitación. Nuestra intención es demostrar a la industria que es posible realizar películas de calidad de una manera diferente.

Romper la minoría: el sector cinematográfico está dominado por figuras masculinas y cada vez resulta más presente la búsqueda de directoras para conseguir una industria igualitaria.